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La finca, con una superficie de 5.000 metros cuadrados, se encuentra cerrada en todo su perímetro, y es urbana en su totalidad. Está dividida en cuatro ambientes, todos ellos de cuidada armonía.
Atravesando el portón que da acceso a la finca, se accede a una corralada presidida por un nogal centenario de gran porte, adornado con múltiples plantas. Junto a la corralada se encuentran las plazas de garaje.
En el segundo ambiente, al que se accede a través de una verja, predomina el cuidado césped, y el sonido secular del agua de una fuente invita a la ensoñación. Aquí se ubica además el porche de la casa, cuya orientación al sur y gran profundidad proporcionan excelente protección y resguardo.
Separado por otro acceso se encuentra un tercer ambiente, rodeado de vegetación y perfectamente armonizado en el entorno, con gran belleza paisajística y una zona de solarium.
Este jardín cuenta con un lago artificial, con una cascada y un puente de piedra noble, de estilo pasiego.
Diversos caminos recorren el acogedor ambiente de la finca, entre más de cincuenta especies arbóreas: tilos, acebos, arces, nogales, robles, avellanos, un sinfín de arbustos y plantas florales de todo tipo, con un césped impecable plenamente consolidado.
Continuando el recorrido se accede a una zona elevada del terreno, donde se ubica un cenador de pérgola junto a un pequeño bosque cántabro de tejos, hayas, nogales..